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EL REVISIONISMO, un movimiento de contrahistoria

Posted by on 27 junio, 2010

Jose María Rosa

El período que comienza con el golpe de Estado del 6 de setiembre de 1930 y termina con otro golpe de estado, el 4 de junio de 1943, es un momento crucial de la historia argentina. La identidad nacional será sometida a las mas grandes tensiones y crisis. Crisis ante todo, del sufragio universal y del modelo de democracia representativa. Crisis, luego, del modelo económico, centrado en la agroexportación.

…  la súbita toma de conciencia del papel marginal y dependiente de la Argentina, provincia periférica de un mundo occidental en crisis, es el telón de fondo del movimiento de revisión histórica. La búsqueda de identidad cambiará de signo. Las miradas se volverán al pasado para encontrar a los responsables de las desdichas presentes.  El golpe de Estado del 6 de setiembre de 1930 fue una iniciativa violenta orientada a la busca de soluciones nuevas. Que haya dado lugar a un doble fracaso – el de la democracia representativa y el de la dictadura corporativista- con una restauración política y económica, constituye el tipo de paradojas que son el secreto y la quintaesencia de la historia argentina.

Son convocadas elecciones el 5 de abril de 1931, el triunfo del radicalismo, el gran vencido del 16 de setiembre, pone en crisis al gobierno de Uriburu. Las elecciones son anuladas. Una rebelión militar, de orientación yrigoyenista, en la provincia de Entre Ríos, da el pretexto para el veto, el radicalismo es proscripto. El General Justo, con una alianza oficial (conservadores, radicales antiyrigoyenistas y socialistas independientes) triunfa sin dificultad. Si los uriburistas habían imaginado una revolución corporativista, su intervención había producido el efecto contrario: la restauración de la vieja oligarquía y el regreso a los asuntos públicos de los políticos del Partido Conservador.

La presidencia de Justo (1932/1938) deberá emprender la reestructuración económica del país. Esta será muy pragmática: intervención del Estado para controlar la producción y la comercialización, y negociación con Inglaterra para mantener un statu quo que parecía amenazado. Las elecciones de 1938, tan fraudulentas como las anteriores, le dan el poder al presidente Ortiz, el que afectado por una grave enfermedad presenta su renuncia y lo reemplaza su vice; Ramón Castillo…. Un nuevo golpe de Estado, el 4 de junio de 1943, vendrá a poner fin a esta época, la población completamente marginada de la vida política observará con indiferencia la nueva intervención del ejército. Un escepticismo generalizado atravesaba todas las capas sociales… en este contexto de profunda crisis, el revisionismo vendrá a legitimar y consagrar una identidad nacional quebrada. Invirtiendo los términos de un discurso histórico maniqueo, propondrá un programa de regeneración moral para que la Argentina recupere la grandeza que tuvo en una época mitificada y presentada como la edad de oro a reconquistar. El espacio de las creencias colectivas en las que se desarrolla la empresa revisionista está marcado por la amargura y la desesperación.

Del rosismo al revisionismo

El año 1934 es una fecha clave en la querella historiográfica y en la constitución del movimiento revisionista. Varias iniciativas, surgidas de personalidades muy diferentes en el plano político, ven la luz y contribuyen a crear las bases de un movimiento de contrahistoria de contornos cada vez más precisos. La reivindicación de Rosas es objeto de un vuelco muy definido… se opone la “tenaz voluntad de Rosas de defender la soberanía” a la falta de “conciencia nacional” de la clase dirigente que preside el destino del país… el rosismo de esta época se inscribe en un movimiento más amplio de reivindicación de otros caudillos provinciales, y de cuestionamiento de los principales “héroes” de la historia oficial. La instrumentalización consciente del discurso histórico es otro rasgo característico del cambio de signo del que hablamos. Se declara así que la historia es el arma privilegiada para cuestionar el orden existente y para suscitar adhesiones a otra formulación de la nacionalidad.

A comienzos de 1934 aparece el libro de los hermanos Irazusta La Argentina y el Imperialismo Británico… primera versión sintética de una contrahistoria donde el pasado y el presente se iluminan mutuamente… consideramos  esta  obra en la perspectiva que sostiene todo nuestro trabajo: recurrir a la historia fue un medio de formular un nuevo proyecto político para el país.

El libro fue el primero en interpretar la historia argentina a partir de la necesidad de independencia nacional. Los autores hacen una lectura realista de las relaciones de dependencia que ligaban a la Argentina e Inglaterra, pero lo hacen con la convicción de que la crisis internacional y la lucha entre las grandes potencias dejaban un margen de maniobra a los países periféricos. Postulan entonces que el país podrá aprovechar las “contradicciones del momento”.

La solución de recambio que proponen los hermanos Irazusta consiste en controlar las inversiones inglesas, en reemplazar los ferrocarriles por el transporte automotor y el carbón importado de Inglaterra por el petróleo producido en la Argentina, así como en desarrollar el mercado interno y alentar una industrialización a partir de los productos alimenticios.

La inconsciencia nacional de los dirigentes.

La 3º parte del libro llamada “Historia de la oligarquía argentina”, es la primera síntesis coherente de una contrahistoria que ya había comenzado a esbozarse con elementos dispersos, y que ahora aparece por primera vez en una visión de conjunto destinada a perdurar.

… Los autores dan como fecha de nacimiento de la oligarquía la asunción de la primera institución presidencial argentina, es decir la experiencia de unificación intentada por Rivadavia (1780/1845), elegido primer presidente nacional en 1826, tras la adopción de una constitución “unitaria”, seriamente cuestionada por las provincias… Rivadavia es acusado de haber querido la civilización y el progreso a pesar y en contra de todos, sin tomar en cuenta las realidades del país y de sus habitantes… es acusado de haber sido un déspota ilustrado cuya intención era crear un protectorado en lugar de una gran nación.

… Los hermanos Irazusta por su interpretación de los hechos (tan maniquea como la liberal pero de signo opuesto) operan una total inversión de los valores... nos parece importante subrayar que durante la década del 30 estos intelectuales están profundamente convencidos del papel central que está llamada a jugar la Argentina… será preciso comprender los errores del pasado y operar una rectificación de orden político, económico y moral.

Los regeneradores de una patria extraviada.

… Doll y los Irazusta están de acuerdo en un punto fundamental: su obsesión por comprender la “realidad nacional” a partir de una relectura histórica, y la denuncia de la clase dirigente argentina de ayer y de hoy… Doll se congratula de ver en la interpretación histórica de los Irazusta elementos que toman en cuenta las luchas del siglo XIX argentino fuera de las etiquetas tradicionales de “civilización” y “barbarie” para describirlas como el enfrentamiento de dos fuerzas históricas antagónicas. Para ambos, estas dos fuerzas políticas que se enfrentan desde la noche de los tiempos serían: la tendencia unitaria, urbana, progresista, occidental, civilizadora, preocupada por el desarrollo material y comercial del país y despreocupada de los valores morales, y la corriente federal, gozando de apoyo popular, arraigada en el espíritu de la tierra y del genio criollo.

… Cuatro años más tarde, veremos a Ramón Doll, los hermanos Irazusta y algunos otros, reunirse en la creación de una verdadera Contraacademia de Historia: el Instituto de Investigaciones Históricas Juan Manuel de Rosas. Es Doll quien en La Argentina y el Imperialismo Británico formula la primera definición sistemática de la funcionalidad de la historia:

“Una verdad histórica no es precisamente una conclusión objetiva y científica sobre los hechos sociales, sino una conclusión que produzca efectos históricos. Y producir efectos históricos es crear nuevos móviles en la voluntad de los hombres, concertados a un fin que consideran más justo. En resumen, verdad histórica es la que exalta los sentimientos de justicia y crea nuevos ideales de la misma (…) la verdad histórica debe estar al servicio de la política, medio de realizar la justicia.”

He ahí un programa en regla sobre el valor instrumental de la historia. El cambio de signo del rosismo está íntegramente contenido en este programa. Una verdad histórica debe producir efectos históricos, es decir movilizar la voluntad de los hombres.

… ¿Puede verse en el revisionismo rosista la historia de una resistencia contra la modernidad representada pro Europa y los Estados Unidos? Sí, en la medida en que sus principales promotores querían encontrar –o recuperar- una identidad más adecuada a las realidades argentinas… En la contramemoria revisionista no basta con reivindicar a Rosas, también es preciso atacar a quienes fueron sus enemigos… para seguir oponiéndose a la memoria “oficial”, los revisionistas quieren asimismo inaugurar la modalidad del contracalendario patriótico con el primer homenaje público rendido al combate de la Vuelta de Obligado, el 20 de noviembre de 1934.

… En un contexto político, nacional e internacional, de desvalorización de la democracia, la busca de una tradición argentina opuesta a la tradición liberal se había vuelto una prioridad obsesiva. Pero si los enfrentamientos alrededor de la historia adquirían tanta amplitud y se revelaban como síntomas convincentes de una comunidad muy enferma, es porque la sociedad argentina, al no poder integrar su pasado, está condenada a reactualizarlo y a menudo de manera trágica… La puesta al día de un pasado excluido debía servir para despertar una identidad nacional en letargo. Ahora bien, el retorno temático de los caudillos estaba indisolublemente unido al retorno muy tangible de las multitudes en la vida política argentina… los caudillos son actores históricos cuya fuerza de atracción no debe ser desdeñada.

La historia-refugio y la historia-barricada

La creación en agosto de 1938 del Instituto de Investigaciones Históricas Juan Manuel de Rosas responde, en su aspecto más inmediato a una doble necesidad: combatir la historia oficial y atacar a los poderes públicos y a su control de memoria nacional. El Instituto revisionista nace entonces bajo la doble forma de una contraacademia y de una contramemoria… los revisionistas hacen contrahistoria pero sobre todo contrahistoria militante… también pretende erguirse en contraescuela y contrauniversidad.

… En el diagnóstico revisionista el modelo de país construido por los enemigos de Rosas ha hecho de la Argentina un país dependiente y sometido al modelo occidental: “un Estado que gobierna contra la Nación y a favor de los intereses de la metrópolis”. Para salir de esa situación de dependencia es preciso recuperar la soberanía política y económica y la unidad nacional… los revisionistas se proponen movilizar y despertar las conciencias argentinas, a fin de establecer una tradición y una manera de ser más sudamericana que europea… habían creído, al comienzo, que encontrarían su base social y cultural entre loa descendientes de las grandes familias tradicionales. Pero no fue así… se constatará que el rosismo despierta más simpatías en las capas populares que en los sectores de elite.

… “las nuevas generaciones”, habían sido marcados profundamente por el clima internacional: la 1º Guerra Mundial y la revolución rusa… sobre todo abogados, sentían una verdadera predilección por las letras, la filosofía de la historia y el periodismo… en cuanto a sus convicciones políticas, en 1938 comparten todos el credo “nacionalista”. Los que, en su primera juventud, han estado cerca del anarquismo o el socialismo, se reconocen ahora en el impulso nacionalista. Lo que, en el plano internacional, significa una antipatía profunda por el régimen soviético y los partidos comunistas: una clara simpatía por la España antirrepublicana: una admiración declarada por la derecha europea, y muy particularmente por Charles Maurras… manifiestan retrospectivamente interés por Yrigoyen, algunos se han afiliado al partido radical… no tienen prácticamente afinidades con la democracia parlamentaria, pero no se sienten solidarios de la “ficción institucional” puesta en escena tras el golpe de Estado de 1930… pero el punto común es su preocupación por las cuestiones históricas… los que se reúnen en el Instituto creen posible elaborar una respuesta nacional a la crisis, haciendo abstracción de los modelos europeos.

Ramón Doll nace en La Plata el 12/9/1894… compara la situación de la intelligentsia argentina de la década de 1920 a la de los unitarios de un siglo atrás… en 1936 publica un artículo elogiando el trabajo historiográfico de  Irazusta, el mismo contiene ya una inversión en los términos de lo que se podría llamar la “contradicción fundamental” de la sociedad argentina: la alternativa no se plantea ya entre “despotismo y libertad”, entre “dictadura o democracia”, sino entre “Europa o América”; y “los dos adversarios utilizan tanto la libertad como el despotismo, según les convenga”… a partir de 1936 Doll abandona su posición de izquierda tomando partido en la Guerra Civil Española por las fuerzas franquistas… ¿evolución o involución?.

El rosismo puede unificar a derecha como a izquierda, y es aquí donde condensa toda su vitalidad… fue un lugar de encuentro desde el primer momento… Doll es un intelectual que detesta visceralmente a la clase intelectual argentina, un hombre que intenta siempre ponerse de lado de la “Nación contra el Estado que la niega”. Creyó que Estado y Nación –gobierno y sociedad- habían encontrado una identidad y una identificación en el momento del peronismo.

Ernesto Palacio, abogado, profesor de enseñanza secundaria, escritor, periodista, nació en los suburbios de Bs. As., en 1900… anarquista en su juventud… apoya el golpe de Uriburu… decepcionado por los resultados del golpe de Estado y la restauración oligárquica subsiguiente, hace públicamente su autocrítica… en 1945 sostiene al coronel Perón y es el primer diputado de la capital en la lista peronista a las elecciones de febrero de 1946… no escribe ,más después de 1955.

Julio Irazusta, escritor e historiador, nace en Gualeguaychú en 1899… apoya al gobierno de Uriburu… no siente ninguna simpatía por el peronismo y abandona el Instituto cuando en 1948 éste proclama su simpatía por el movimiento… en 1970 su paciente trabajo de historiador es reconocido por la Academia Nacional de Historia, pero el reconocimiento es estrictamente individual. Se ve en él a la figura revisionista que más seriamente se ha consagrado al trabajo historiográfico, pero también al intelectual nacionalista que se opuso al peronismo.

Vicente D. Sierra, escritor, historiador, profesor de enseñanza secundaria, nace en Buenos Aires en 1893… hace sus primeros pasos en el mundo de la filosofía de la mano del marxismo para posteriormente hacerse ferviente católico… expresará también sus simpatías por el peronismo… es considerado por sus colegas revisionistas como el más profesional y el más serio de todos ellos, junto con Irazusta.

José María Rosa juega un papel central en la vida del Instituto a partir de su segunda época, en 1946. Sus simpatías pro el peronismo son evidentes… juega un papel importante en el intento de mantener unidas la derecha y la izquierda revisionista.

Manuel Gálvez, abogado, escritor, novelista, nace en Entre Ríos en 1882… su prosa tiene todas las virtudes y todos los defectos del realismo literario… establece un paralelo entre Yrigoyen y Rosas.

HISTORIA Y POLÍTICA: UNA RELACIÓN PRIVILEGIADA

El instituto no dejará de poner en relación el presente y el pasado… el revisionismo imagina una regeneración moral de la Argentina y de los argentinos a partir del discurso histórico. Para lograrlo, les era necesario simplemente encontrar la “verdad histórica” que había sido deliberadamente ocultada, y revelarla. En ese sentido, los revisionistas están muy cerca de sus amigos liberales, ellos también hacen de la Historia la disciplina pedagógica por excelencia. Así, los revisionistas consideran que la visión negativa mantenida contra Rosas tiene por objeto “evitar que la resistencia vigorosa y sacrificada que había ejercido Rosas contra el extranjero sirviera de ejemplo a las nuevas generaciones” o presentase un contraste demasiado evidente con los gobiernos del presente.

…Palacio quiere –y exige- una historiografía argentina capaz de interrogar al pasado a partir de las cuestiones del presente… en un esfuerzo epistemológico raro en la época entre los historiadores argentinos, trata de definir en qué consiste la verdad en Historia.

“… la verdad histórica pertenece a una categoría de verdades completamente distintas de las que nos proporcionan las ciencias físicas y matemáticas. La historia es una ciencia moral y política. El historiador opera sobre hechos humanos, estrictamente dependientes de la psicología y de la ética, y susceptibles, por consiguiente de un amplio margen de interpretación (…) interpretación no quiere decir de ningún modo arbitrariedad, sino al contrario, racionalidad: transcripción de los hechos vivificados, relacionados, jerarquizados por la inteligencia. Y si las interpretaciones varían con las épocas y los autores, ello no implica generalmente un proceso de destrucción paulatina y fatal de las viejas verdades, sino la exhibición de aspectos inéditos o mal apreciados y, en definitiva, un aumento de la experiencia común.”

… Así, un pueblo con “madurez historiográfica”, y que se permita revisar su pasado, será más capaz de gobernarse de manera satisfactoria… los revisionistas perciben muy claramente la relación estrecha entre el presente y el futuro, pero llevan esta relación a un extremo inaceptable, contribuyendo a hacer de la historia una simple sucursal de las necesidades políticas. Dando a la historia y a los historiadores el papel de guías de la conciencia nacional, los obligan a hacer elecciones que necesariamente mutilarán toda libertad de interpretación. Los revisionistas contribuyen de este modo a impedir la creación de un campo intelectual autónomo, al tiempo que lo reclaman.

El antiimperialismo, un campo a delimitar

Los lugares y fechas preferidos de esta contramemoria son: el Combate de Obligado de 1845, las “invasiones inglesas” de 1806 y 1807, y la “usurpación” de las Malvinas en 1833, lugar símbolo por excelencia de la patria mutilada… los revisionistas hacen un esfuerzo considerable por denunciar en la izquierda argentina una incapacidad “intrínseca” que les impediría comprender los verdaderos problemas del país. Ante todo, insisten en el carácter “precario y oportunista” de un antiimperialismo que “evoluciona al calor de decisiones tomadas en otro hemisferio”… los revisionistas de la historia argentina se afirman campeones del antiimperialismo y se alzan contra quienes se apoyan en el “imperialismo democrático” para defenderse del “imperialismo fascista”… delimitación lejos de ser anecdótica.

Los intelectuales comunistas de la revista “Argumentos”:… en cuanto a las pretensiones antiimperialistas del Instituto Juan Manuel de Rosas, no tendrían ningún fundamento pues “los que hablan contra los capitalismos inglés y norteamericano no ocultan sus simpatías por los regímenes totalitarios, tan imperialistas como aquellos”. Para descalificar los argumentos de otro, el mejor recurso es acusarlo de adoptar un modelo exterior –Moscú o Berlín- como corresponde entre gente que se disputa la bandera antiimperialista. Sobre el terreno propiamente historiográfico, los comunistas rechazan la afirmación según la cual Rosas habría sido un antiimperialista. A sus ojos, sería falso afirmar que los franceses querían conquistar el Río de la Plata. Sería igualmente falsa la tesis según la cual los unitarios habrían querido ayudar a una nación extranjera a conquistar el país. La alianza entre las fuerzas anglo-francesas y los unitarios argentinos se habría hecho con el solo fin de derrocar la tiranía. Se trata de una interpretación donde volvemos a encontrar los nudos temáticos de la historiografía liberal… de hecho, los revisionistas están encantados con las críticas de los comunistas… se los acusa de admirar a los mismos héroes que la historia oficial… y se termina por introducir un nuevo concepto según el cual habría una democracia a la americana, autóctona y específica, pero que sería “autoritaria y popular”.

… en el debate con los comunistas, los historiadores revisionistas proponen un tema que luego se volverá omnipresente en los medios políticos de la izquierda argentina, el de la “cuestión nacional” –¿el Estado-Nación, o el Estado sin la Nación?-… los unitarios buscaron formar el Estado antes que la nación, porque la organización jurídica era esencial a sus fines económicos. Rosas considera que previo a toda organización institucional hay que forjar la Idea Nacional (…) Su política económica es en tal sentido de una profunda orientación nacionalista, lo que no quiere decir que no sea de orientación capitalística (Sierra).

Visión comunista:… si Rosas encarna a la compañía de Jesús, al colonialismo y a la inquisición católica, Sarmiento es la expresión más avanzada de la burguesía en marcha siempre ascendente… Rosas es la colonia, el pasado, Sarmiento es el agro-industrialismo, el bienestar para el mayor número, el provenir… Rosas con su política demagógica engañando a las masas campesinas en beneficio de la clase ganadera, se destaca como el precursor del fascismo sudamericano (R. Lara).

En la interpretación socialista los sectores argentinos de la “montonera” son los más negativos. Se ataca a quienes reivindican a los representantes del “desorden” o la “barbarie” pues la reivindicación de Rosas y de los caudillos sería un atentado contra los principios de la libertad y la democracia… los socialistas hacen una manera una confesión sobre la complejidad del fenómeno rosista. A la hora de hacer el balance notan que coexisten en el movimiento rosista los partidarios de las dictaduras y los antifascistas, los admiradores de Rosas y los de Yrigoyen.

En el libro de Scalabrini… la convicción de la existencia de una historiografía conspiradora, de un complot de los historiadores contra la verdadera raíz de la enfermedad argentina toma una coloración comparable a la de los revisionistas del Instituto. El revisionismo así entendido comporta siempre una parte de reduccionismo. Pero es cierto que este reduccionismo funcionaba tanto del lado de la historia oficial como la de la historia revisionista. De los dos lados cuesta trabajo aceptar que un fenómeno histórico puede ser objeto de interpretaciones diferentes y contradictorias y que eso no se reduce a una cuestión de buena o mala voluntad de los historiadores.

…Los símbolos y las representaciones son factores importantes en la construcción de las identidades colectivas. Los revisionistas lo habían comprendido bien. Actuaron mejor que nadie sobre estos símbolos para llevar a cabo su empresa de contrahistoria. Los revisionistas en plural, es decir tanto su vertiente de “derecha” como de “izquierda”. Es bajo esta doble fuente de inspiración que se construye una nueva cultura histórica y política en la Argentina de entreguerras. Hará eclosión y encontrará su punto de desenlace durante el peronismo.

… Los dos partidos de izquierda, el Partido Socialista y el Partido Comunista se mantendrán obstinadamente antirrosistas, así como la intelectualidad liberal… finalmente, si catolicismo y militarismo podían ser elementos comunes entre muchos revisionistas y nacionalistas, el rosismo no será sin embargo el punto de confluencia de todos los nacionalistas. Del mismo modo, no todos los rosistas-nacionalistas ocupan su tiempo en actividades revisionistas… gracias a la diversidad de sus componentes el revisionismo histórico pudo volverse una suerte de lugar común de la argentinidad, atravesado, es cierto, por los dos movimientos políticos más importantes del siglo XX argentino, el yrigoyenismo y el peronismo.

LOS MALES DE LA MEMORIA

Historia y política en la Argentina, Bs. As., Emecé, 1995.

Diana Quattrocchi – Woisson

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